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dc.contributor.advisorPalacios Ramírez, José
dc.contributor.advisorIniesta Martínez, Almudena
dc.contributor.advisorSchirripa, Pino
dc.contributor.authorAlonso Pardo, Alicia
dc.date.accessioned2021-09-03T09:18:27Z
dc.date.available2021-09-03T09:18:27Z
dc.date.created2021
dc.date.issued2021
dc.date.submitted2021-04-27
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10952/5074
dc.description.abstractEsta investigación tiene como finalidad ampliar el conocimiento empírico sobre población sin hogar femenina y sobre la potencialidad del teatro como herramienta de empoderamiento. Para ello, se parte de una mirada que toma como base la psicología social crítica a fin de cuestionar los factores sociales y estructurales que influyen en la aparición del sinhogarismo. Asimismo, la perspectiva de género se configura como un pilar fundamental de esta investigación reconociendo que las mujeres sin hogar se enfrentan a experiencias negativas por su condición femenina. Según muestra la literatura, existen dos perspectivas principales centradas en analizar las causas que originan esta problemática. Desde la perspectiva estática y personalista, se considera que las experiencias personales e individuales son los factores detonantes de la situación de calle. Entre las causas que se destacan se encuentran la ruptura de lazos familiares y sociales, los problemas de adicciones y la presencia de enfermedades mentales. En cambio, la perspectiva dinámica y multidimensional considera que el sinhogarismo es un fenómeno causado por factores sociales, estructurales y personales. Esto es, por la combinación de causas sociales y personales. En lo que respecta a la dimensión social y estructural, los estudios señalan como causas principales la limitación del acceso al mercado de trabajo tras la coyuntura de crisis económica, la precariedad laboral, la reducción del gasto social en políticas de protección social, así como la falta de regulación del precio de la vivienda. Sobre la dimensión personal, las conclusiones ponen énfasis en la ruptura de lazos sociales y/o familiares y en la presencia de enfermedades. Por su parte, los resultados de la literatura norteamericana han puesto de manifiesto cómo el entramado asistencial y la praxis profesional que priman en los recursos de atención a personas sin hogar, en ocasiones, fomentan sentimientos de denigración y humillación además de favorecer la cronificación del sinhogarismo. Señalan así que los modelos de intervención existentes están centrados en la autopreservación y supervivencia diaria dando lugar a un escenario que cronifica la situación de calle. En relación a la población sin hogar femenina, investigadores del campo social han alertado de que en los últimos años se ha producido un aumento significativo de mujeres sin hogar. La razón principal que da respuesta a esta feminización de la pobreza se relaciona con el modelo de bienestar español en tanto que reproduce altos niveles de exclusión social sobrecargando a las mujeres en sus roles como cuidadoras familiares o informales. Así, la precariedad laboral por las labores feminizadas hace que muchas mujeres se encuentren ante un panorama de pobreza femenina. Referente a las particularidades de género, se alude al impacto que tiene las experiencias de victimización por violencia de género en sus trayectorias de vida. Diversos estudios han señalado que la violencia que sufren en el ámbito conyugal y sentimental se configura como uno de los factores precipitantes del sinhogarismo femenino. Por eso, en lo referente al estudio de mujeres sin hogar, se debe tener presente que la violencia de género puede desencadenar episodios de pobreza femenina y, por consiguiente, abocar a las mujeres a vivir en situación de calle. Asimismo, la vulnerabilidad sexual y de género es otra cuestión que aparece en esta población. Numerosas investigaciones ya han señalado la extrema vulnerabilidad sexual a la que están expuestas durante la experiencia en calle. Una vulnerabilidad que también se extrapola a los recursos sociales como son los albergues, centros de baja exigencia y comedores sociales. Es por ello que, la implantación de la perspectiva de género es una cuestión necesaria dado que las mujeres sin hogar se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad con respecto a la población sin hogar masculina. Otro de los puntos clave que se destaca en el estudio de la población sin hogar femenina, se relaciona con la presencia de diversos eventos traumáticos a lo largo de sus historias vitales, en concreto, los sucesos traumáticos más comunes son los abusos físicos y sexuales en la etapa juvenil. Mientras que en etapa adulta son los abusos físicos, sexuales y psicológicos del cónyuge o pareja, la violencia doméstica, y la muerte de un ser querido. Experiencias que están estrechamente ligadas a la condición femenina. Tanto los abusos físicos y sexuales como la violencia doméstica son particularidades de género que representan experiencias de victimización características de la población femenina. Por otra parte, cabe mencionar el impacto traumático que les genera la separación de sus hijos. Puesto que en situación de calle no pueden estar a cargo de sus hijos/as, muchas de las mujeres sienten culpa y frustración. No obstante, a pesar de la existencia de múltiples experiencias traumáticas en mujeres sin hogar, los mecanismos y modelos de intervención no prestan atención al deterioro emocional que estos traumas generan. Son escasos los recursos sociales que llevan a cabo una intervención psicológica y terapéutica prolongada en el tiempo para hacer frente a estas cuestiones. Como resultado de esta falta de atención psicológica ante los eventos traumáticos tiene lugar el desarrollo de trastornos de ansiedad y depresivos, trastornos de adicción, baja autoestima y trastorno de estrés postraumático. Referente a la experiencia en calle en mujeres sin hogar, la literatura muestra la existencia de estrategias de supervivencia para hacer frente a esta situación. En particular, la estrategia más común es la búsqueda de una pareja con el fin de poder sentirse protegidas. Dado que, en situación de calle, la vulnerabilidad sexual a la que están expuestas es una cuestión recurrente, deciden buscar una pareja protectora para salvaguardarse de posibles ataques y agresiones sexuales. Otra de las estrategias de supervivencia que algunas mujeres desarrollan es la prostitución. Un tipo de prostitución que sirve para cubrir sus necesidades básicas. Por su parte, el consumo de alcohol y drogas también se utiliza como un modo de hacer frente a la situación de sinhogarismo. Así, el abuso de sustancias se configura como un mecanismo de evasión para enfrentarse a la experiencia de calle. Uno de los aspectos significativos que los estudios sobre población sin hogar femenina exponen, es el proceso de estigmatización social a la que están expuestas las mujeres sin hogar. Aunque son estigmatizadas con las mismas etiquetas que se le atribuye a la población sin hogar general, también son juzgadas por su condición femenina. De este modo, se considera que son malas madres, mujeres incapaces de cuidar a su familia, incapaces de mantener un hogar, malas esposas, etc. La razón principal por la que se desarrolla esta visión estigmatizante con relación al género es consecuencia de cómo se ha construido la identidad femenina a lo largo de la historia. Como es sabido, la figura de la mujer siempre ha estado asociada con el deber de ser la responsable del equilibrio familiar y del hogar, la responsable del cuidado de los/as hijos/as, de manera que aquellas mujeres que no parecen cumplir con estos roles de género son juzgadas y estigmatizadas. Sobre la funcionalidad del teatro, diversos estudios revelan el efecto terapéutico y empoderador de esta herramienta. Concretamente, desde el paradigma del teatro social se establece que el trabajo teatral sirve para empoderar y dar visibilidad a los grupos sociales más vulnerables. De este modo se reconoce el poder del arte como herramienta que favorece el empoderamiento, emancipación y liberación emocional. En la actualidad, encontramos una profunda simbiosis entre teatro y trabajo terapéutico. Los/as profesionales y expertos/as en la materia han descubierto en el arte, y en concreto, en el hacer teatral, una forma de canalización que permite expresar y resolver las aflicciones. En lo que respecta al empoderamiento femenino en mujeres sin hogar, se ha determinado cómo el trabajo artístico facilita la confianza y unión entre ellas, una cuestión que resulta altamente beneficiosa ya que, en situación de calle, no suelen predominar los vínculos de confianza entre las propias mujeres, al contrario, existe una tendencia hacia la rivalidad femenina. Sin embargo, cuando se les brinda espacios que promuevan la cercanía y compañerismo, se va permitiendo que se produzca el proceso de unión. Favorecer procesos de cohesión y pertenencia a un grupo implica contribuir a que no se sientan más invisibles, dignificando de este modo, su situación. La metodología aplicada en esta investigación es cualitativa. Se parte de un posicionamiento que aboga por dar prioridad a las narrativas y puntos de vista de las propias mujeres sin hogar. De forma concreta, hemos tomado como base el paradigma de la Psicología social centrándonos en estudiar cómo las mujeres sin hogar procesan y vivencian de forma subjetiva su situación social particular, atendiendo a sus experiencias traumáticas, a sus percepciones sobre el entramado asistencial y a las significaciones que le atribuyen al teatro como herramienta de empoderamiento. Unido a ello, hemos tratado de conocer el proceso de estigmatización en mujeres sin hogar poniendo atención a la cuestión de género como pilar fundamental. Para la selección de la muestra se ha utilizado el muestreo intencional no probabilístico dado que permite escoger intencionalmente a los informantes. Según este muestreo, la incorporación de informantes está mediada por una intención única: que cumplan las características de la población que se desea estudiar. Además, permite acceder a poblaciones ocultas, como son las mujeres sin hogar, de un modo más práctico y rápido. Sobre el procedimiento de selección, se accedió a dos fundaciones sociales que trabajan con población sin hogar y que utilizan el teatro como herramienta de intervención. Para ello, se contactó con Rais Fundación Sevilla y con Jesús Abandonado de Murcia. Se seleccionaron estas dos fundaciones por ser las que cumplen los criterios de inclusión de esta investigación: que trabajen con población sin hogar femenina y que desarrollen programas de intervención centrados en el teatro. Sobre esta cuestión, se hace necesario explicitar que, aunque ambos programas tienen como nexo común el uso del teatro como herramienta de intervención, existen claras diferencias entre ellos. Concretamente, la muestra de esta investigación está compuesta por mujeres sin hogar vinculadas a entidades sociales de Sevilla y de Murcia así como por profesionales expertos de ambas entidades. Cabe matizar que, en una primera fase de la investigación, se pretendió incluir sólo a mujeres sin hogar que forman parte de programas de intervención basado en el teatro, sin embargo, con el transcurso y desarrollo de la misma se decidió incluir a mujeres sin hogar que no realizan teatro. De este modo, se accedió a la entidad social Solidarios Sevilla a fin de incorporar nuevas informantes. De forma específica, la muestra final se compone de un total de 23 informantes. Sobre los perfiles de las mujeres sin hogar, resulta significativo señalar que en prácticamente todos los casos se encontró la presencia de experiencias como víctimas de violencia doméstica y/u otro tipo de agresiones vinculadas al género. Asimismo, en su mayoría, las entrevistadas habían trabajado en labores del cuidado de manera informal, bien con familiares cercanos bien de manera remunerada bien dentro de redes de solidaridad familiar, por lo cual muchas de ellas no habían podido acceder al subsidio por desempleo en sus intentos por evitar la situación de calle. La franja de edad que caracteriza a las mujeres entrevistadas oscilaba entre los 27 y los 63 años, siendo la franja de edad más recurrente, entre los 48 años y 55 años. En alusión a las técnicas cualitativas, se han utilizado entrevistas semiestructuradas y observación participante. De tal modo que la estrategia seguida para obtener información acerca del sinhogarismo femenino y del teatro como herramienta de empoderamiento, ha sido la realización de entrevistas y la aplicación de la observación participante en su contexto natural. Hemos optado por la aplicación de ambas técnicas porque nos permiten recabar información de diferente naturaleza. Respecto a las entrevistas, cabe resaltar que la aplicación de esta técnica se ha desarrollado en dos fases distintas. En una primera fase de la investigación, se aplicó un modelo inicial de entrevistas y en una segunda fase, se decidió elaborar un segundo modelo con la finalidad de atender a nuevos intereses de estudio. Fue, tras la lectura de estudios norteamericanos recientes cuando se decidió tomar como base sus resultados con relación a los efectos que el entramado asistencial y la praxis profesional tiene en población sin hogar femenina. También, en este segundo modelo, se incluyeron elementos de análisis sobre el estigma y las particularidades de género. Por su parte, sobre la técnica de la observación participante, el interés sobre las cuestiones a observar se centró en las relaciones interpersonales entre las propias mujeres sin hogar, las relaciones entre los responsables de los programas de teatro y las propias mujeres, las relaciones entre los profesionales expertos de las instituciones y las informantes, así como el tipo de relación interpersonal entre las mujeres con el resto de las personas sin hogar. En cada uno de estos ámbitos de interacción, se ha atendido a las actitudes, comportamientos, así como al lenguaje no verbal y corporal. Del mismo modo, se han tenido en cuenta las conversaciones informales que surgen a partir del mayor grado de confianza que se ha generado. Los momentos en los que se ha desarrollado la observación participante con las mujeres sin hogar de la compañía de teatro de Sevilla, han sido durante los ensayos que realizan semanalmente. De esta forma, la observación se ha llevado a cabo en el proceso de ensayos y de preparación previa para las posteriores representaciones artísticas en el Teatro TNT de Sevilla. Se han observado los momentos previos a la actuación, los ensayos de días anteriores y las emociones y sentimientos que les genera su puesta en escena. La observación se ha realizado durante diferentes etapas intensivas de participación-convivencia con las informantes. En lo que respecta al trabajo de campo en Jesús Abandonado de Murcia, la observación se llevó a cabo durante dos semanas donde se participó en las sesiones de teatro semanales. Así, interactuamos de forma activa en las dinámicas teatrales que se desarrollaron. Cabe resaltar que, en esta segunda entidad, la observación no ha sido tan continuada e intensa como la realizada con la compañía de teatro de Sevilla. La razón por la que existe esta diferencia se debe a que el acceso a esta entidad resultó más complicado que con las entidades sociales de Sevilla. De igual modo, la observación ha sido un recurso importante a la hora de observar a las mujeres sin hogar que no participan en la compañía de teatro. En este caso, la observación se ha realizado en el mismo momento de aplicación de las entrevistas ya que estas mujeres no participaban en ningún programa de intervención donde pudiésemos ser una parte activa. Para ello, se ha observado y registrado en el diario de campo, información referente al lenguaje no verbal, aspecto físico, estado anímico y emocional. Una de las cuestiones que nos ha interesado contrastar entre mujeres sin hogar que realizan teatro y las que no, tiene que ver con el efecto que el teatro aporta a nivel terapéutico y de empoderamiento, de tal modo que ha sido importante atender a estas cuestiones para ver cómo influye el teatro a nivel comparativo. Para cumplir con los criterios de objetivación de la información, se ha aplicado la estrategia de triangulación de los datos. Para ello, se han contrastado los datos obtenidos de tres fuentes de información distintas: mujeres sin hogar, profesionales expertos e investigadora. Sobre el tratamiento y análisis de datos cualitativos, se ha llevado a cabo la fase de categorización y codificación, propias del análisis cualitativo. En base a ello, en una primera instancia, se han desarrollado categorías de análisis iniciales basadas en los entes de la teoría. Una vez iniciado el proceso de análisis, se han incorporado las categorías emergentes. Cabe matizar que se ha analizado cada caso concreto para, posteriormente, encontrar los aspectos comunes y diferenciales en base a cada categoría de análisis. Asimismo, se ha analizado la relación entre las diferentes categorías con la finalidad de ver la interacción entre ellas tratando de dilucidar la existencia de patrones comunes. En alusión al procedimiento de análisis de datos, es necesario resaltar que nos hemos apoyado en el programa informático MAXQDA dado que permite organizar, estructurar y analizar datos cualitativos. A partir del mismo, es posible desarrollar listas de categorías, organizando los extractos de narrativas según cada unidad de análisis. De este modo, el análisis de todas las categorías puede realizarse de una forma más funcional y práctica que con procedimientos manuales. Sobre el análisis de las narrativas, los resultados señalan que la pobreza femenina que caracteriza a las mujeres sin hogar es consecuencia de los trabajos feminizados, la precariedad laboral, la dependencia económica de su pareja y de la coyuntura de crisis económica. Por su parte, las narrativas también muestran la presencia de experiencias de victimización antes y durante la situación de sinhogarismo. Las experiencias más comunes son la violencia de género, vulnerabilidad sexual en calle y en los recursos sociales. Asimismo, los resultados de esta investigación determinan que las experiencias de violencia no sólo se inscriben al ámbito sentimental sino también, al ámbito familiar. Unido a ello, se resalta el impacto que tienen los eventos traumáticos en esta población. En concreto, las situaciones traumáticas que estas mujeres sin hogar han experimentado son los abusos físicos y sexuales, la situación de violencia de género por parte de sus parejas, la muerte de seres queridos, la presencia de enfermedades graves, la separación de sus hijos/as por estar en situación de calle, la situación familiar conflictiva. También, la pérdida del hogar y el hecho de vivir en situación de calle es una situación traumática para ellas. Entre los efectos psicológicos, físicos y emocionales que estas experiencias han generado se encuentran los trastornos de depresión y ansiedad, los intentos de suicidio y la crisis de pánico. Además, aparecen casos donde las mujeres han desarrollado trastornos de adicción como consecuencia de la experiencia de violencia de género. Así, el consumo se convertía en un mecanismo para poder evadirse del sufrimiento generado por la situación de victimización. Sin embargo, a pesar de las múltiples experiencias traumáticas que caracterizan a la población sin hogar femenina, los resultados muestran que los dispositivos sociales no ponen atención en atender el deterioro emocional por sus experiencias traumáticas. En concreto, en la entidad social Rais Sevilla la función del profesional de la psicología es acompañar a la persona en la búsqueda de empleo y acceso a recursos. Funciones que no se relacionan con la intervención terapéutica propiamente dicha. Por su parte, en Solidarios Sevilla, directamente no existe la figura del profesional de la psicología de tal modo que la necesidad de atender sus traumas no está cubierta por las entidades de Sevilla. No obstante, en la fundación Jesús Abandonado sí existe una profesional del ámbito de la psicología que acompaña a las personas sin hogar, sin embargo, la propia fundación tiene como prioridad que la atención se lleve a cabo en los recursos normalizados, ya que, según explican, el fin es que la persona no tenga que estar siempre vinculada a la entidad para recibir su tratamiento. Asimismo, los resultados muestran que la estrategia de medicalización es el mecanismo más común para intervenir sobre sus aflicciones, recibiendo muchas de ellas, tratamiento psiquiátrico. Referente a la experiencia en calle, los resultados ponen de manifiesto como predomina un sentimiento de rivalidad femenina entre las propias mujeres. Además, se muestran distintas estrategias de supervivencia que esta población desarrolla. La búsqueda de una pareja es una de las estrategias de supervivencia más recurrentes en mujeres sin hogar. Debido a la vulnerabilidad sexual a la que están expuestas, optan por buscar una pareja para sentirse protegidas. Por su parte, los resultados señalan como el consumo de sustancias y/o de alcohol es otra de las estrategias de supervivencia que las mujeres sin hogar desarrollan Así, el consumo se configura como un mecanismo de evasión para poder soportar la dureza de vivir en situación de calle. Pero, además, el consumo también lo utilizan como estrategia para aliviar el dolor emocional que sufren debido a las distintas coyunturas negativas que experimentan. También, se ha determinado como algunas mujeres optan por la prostitución como estrategia de supervivencia para conseguir dinero. Al igual que sucede con los eventos traumáticos, la experiencia en calle genera efectos negativos a nivel psicológico y emocional. Entre los más comunes se encuentran: la depresión, la frustración, la culpa, la soledad y el deterioro de la autoestima. En cuanto a las experiencias en el entramado asistencial, las narrativas resaltan que la política de castigos y sanciones que predomina en los recursos, así como la falta de atención a las necesidades específicas de género, generan sentimientos de humillación y denigración. Unido a ello, se ha visto como el modelo de intervención que suele primar está centrado en la autopreservación promoviendo así la cronificación de la situación de calle. Así, los resultados obtenidos en Sevilla muestran cómo el abordaje institucional sólo permite enfocar sus acciones cotidianas en la supervivencia diaria, de forma que paradójicamente, las estrategias de intervención sobre el problema parecen más enfocadas a cronificarlo que a tratar de solventarlo de tal modo que las posibilidades de salir de la situación se reducen. Otra de las cuestiones que muestran los resultados de Sevilla es la limitación temporal para permanecer en los recursos (albergue y centro de baja exigencia). Como resultado, las mujeres sin hogar se encuentran inmersas en un circuito intermitente de entradas y salidas de la situación de calle. Además de la limitación temporal, existen barreras de acceso a los recursos por cuestiones de empadronamiento. Cuestiones que no aparecen en la fundación de Jesús Abandonado de Murcia. Otra de las cuestiones que aparecen en la experiencia institucional, es la importancia de crear recursos específicos de género. Dado que en situación de calle y en los recursos sociales están expuestas a un alto nivel de vulnerabilidad sexual, muchas de las mujeres coinciden en destacar que se sentirían más protegidas en centros que sólo fuesen para población femenina. En relación al estigma, los resultados señalan cómo, en su mayoría, están expuestas a juicios peyorativos por la identidad de mujer sin hogar. En base a ello, se muestra como el género sí actúa como estigma en esta población. Sobre los resultados relacionados con el teatro, se ha determinado el poder terapéutico que aporta en mujeres sin hogar. Concretamente, las mujeres integrantes de la compañía de Sevilla destacan el proceso de sanación y de liberación emocional que les brinda el teatro configurándose como un recurso terapéutico de gran potencial. De forma paralela se destaca el efecto de empoderamiento que esta herramienta de intervención aporta en tanto que les facilita tener mayor fuerza personal y confianza. Otro de los puntos a resaltar dentro de los resultados sobre el teatro es que favorece la unión grupal entre las propias mujeres. Dado que en situación de calle la rivalidad femenina está muy presente, como resultado de este programa de intervención, es posible deconstruir este tipo de actitudes e incrementar la unión entre ellas. Asimismo, la visibilización social sobre la problemática del sinhogarismo femenino es otro de los efectos que el teatro promueve. Los resultados de Sevilla evidencian el papel tan determinante que tiene, para las mujeres sin hogar, dar visibilidad a sus historias de vida a través de las obras que crean y representan. Por último, cabe resaltar como el teatro también les ha posibilitado fomentar el autocuidado hacia sí mismas. Además, los resultados señalan efectos a nivel cognitivo y corporal en las propias mujeres sin hogar. Tomando como base la comparación entre mujeres sin hogar que realizan teatro y mujeres que no, los resultados señalan diferencias significativas entre ambos grupos. Una de las diferencias más visibles se relaciona con el estado emocional y anímico. En particular, las mujeres que no forman parte del programa del teatro mostraban más tristeza, desánimo y cansancio. Por el contrario, las mujeres que sí realizan teatro muestran un estado de ánimo más vital y alegre. Cabe destacar que, conforme el grupo de teatro se consolidaba más, se percibía una mayor armonía grupal y esto se refleja en sus estados emocionales: están más felices y relajadas. Es importante resaltar que el hecho de que el teatro les brinde la oportunidad de liberar su dolor emocional hace que su estado de ánimo y emocional sea más positivo. El consumo es otra de las cuestiones que denotan diferencias entre ambos grupos de mujeres. En el caso de mujeres que no realizan teatro aparece una mayor presencia de consumo de alcohol y drogas. Así, en muchas de ellas se percibía un deterioro evidente como consecuencia del consumo. Sin embargo, en la compañía de teatro Mujereando, las mujeres no presentaban síntomas evidentes de consumo y adicción. En este punto, es necesario destacar que uno de los requisitos para permanecer en el grupo de teatro es que no se puede consumir. Aquellas mujeres que consumen permanecen fuera, ya que, como explica la directora, no es posible ensayar y tener una continuidad cuando han bebido o se han drogado. Por tanto, el hecho de no consumir simboliza un compromiso y respeto para consigo mismas y con el grupo. Con relación al aspecto físico, los datos muestran un mayor deterioro en mujeres que no realizan teatro que en aquellas que pertenecen a la compañía. Así, se percibe como las mujeres que no realizan teatro están más deterioradas. Asimismo, presentan un menor cuidado de su imagen que las que sí forman parte del grupo de teatro. Una de las razones que dan sentido a estas diferencias puede deberse al consumo de sustancias en tanto que consumir conlleva un mayor deterioro físico. Sobre el grado de empoderamiento y fuerza personal, también se observan diferencias. A nivel comparativo, los datos muestran que las mujeres que no pertenecen a la compañía de teatro se muestran más inseguras y con menor fuerza personal que aquellas que sí realizan teatro. Hay que destacar que conforme se iba avanzando en la investigación, se ha percibido cómo el nivel de autoestima y fuerza personal se iba acrecentando en las mujeres de la compañía de teatro. Así pues, el efecto de empoderamiento se hacía cada vez más evidente. Por otro lado, si bien las mujeres integrantes de la compañía muestran unión grupal y sentimiento de cohesión como resultado de ser parte de esta compañía, las mujeres que no realizan teatro muestran una mayor rivalidad femenina. En este caso, no se percibe un sentimiento de unión y compañerismo. Como conclusión de esta investigación, se resalta la importancia que tiene reflexionar sobre el modelo de intervención y la praxis profesional que existe en los recursos sociales. De este modo, se debe tener presente la necesidad de incorporar a profesionales de la psicología con el fin de abordar el impacto emocional de sus experiencias traumáticas. En esta misma línea, también es necesario reclamar lo relevante que resulta trabajar la resiliencia como alternativa de intervención, así como la necesidad de incluir la perspectiva de género como pieza angular. Unido a ello, es importante resaltar lo relevante que es crear programas de intervención destinados a atender las necesidades de género en población sin hogar. Tal y como han mostrado los resultados, la vulnerabilidad y violencia de género es una cuestión recurrente en mujeres sin hogar de modo que se necesita el desarrollo de programas que sirvan para atender estas cuestiones. Además, se hace necesario la creación de recursos específicos de género como consecuencia de los intentos de agresión a los que están expuestas las mujeres sin hogar. Así, se debe tener presente lo urgente que resulta la creación de espacios de intervención que sirvan para deconstruir las prácticas machistas que la población sin hogar masculina desarrolla. En este sentido, lo que proponemos es que en los programas de intervención se implante la perspectiva de género tanto con población femenina como masculina. Otras cuestiones que se destacan son, cómo, dentro de los dispositivos de atención, no existe una intervención que tenga en cuenta la importancia de promover la empleabilidad laboral de esta población. Sino que los empleos que se ofrecen suelen ser feminizados y de corta duración, en ningún caso, estables y prolongados. En cuanto al teatro, se concluye que sí es una herramienta que favorece el empoderamiento además de aportar un efecto terapéutico. En esta línea, es posible afirmar que el teatro cubre las carencias y lagunas que los sistemas de intervención generan en tanto que, a partir del mismo, las mujeres consiguen llevar a cabo un proceso de liberación emocional por sus experiencias traumáticas. Cuestiones que no son abordadas por profesionales de la psicología. En este punto, cabe resaltar que los resultados muestran diferencias entre las mujeres sin hogar integrantes de la compañía de teatro y las mujeres que no forman parte. En concreto, las diferencias ponen de manifiesto que aquellas mujeres que no forman parte de la compañía de teatro tienen un estado anímico y emocional más deteriorado, mayores adicciones, un bajo nivel de empoderamiento personal, un mayor deterioro físico, y una falta de cohesión y entre ellas. Sin embargo, a pesar de que el teatro se configure como una herramienta de intervención beneficiosa, sucede que, los efectos negativos que promueve el entramado asistencial son mayores. De modo que, aunque la intervención teatral ayude a la población sin hogar femenina, se necesita desarrollar un cambio en el modelo de intervención que predomina en los recursos sociales siendo necesario reflexionar sobre el tipo de praxis profesional que se desarrolla. Por todo ello, se considera relevante reivindicar la reconfiguración de los modelos de intervención con población sin hogar femenina, planteando la necesidad de incorporar una mirada más integradora sobre la intervención. Una praxis que tome como base la dignificación de la persona y, por ende, la importancia de atender a todas sus dimensiones: emocional, física, psicológica, laboral y social. De esta forma, el acompañamiento en las intervenciones serviría para cubrir no sólo las necesidades básicas de alojamiento, comida e higiene sino también, las necesidades emocionales y afectivas. Una cuestión de gran importancia en el ámbito de las mujeres sin hogar, en tanto que sus estados emocionales y afectivos suelen estar bastante deteriorados por problemáticas de violencia, vulnerabilidad y conflictos familiares.es
dc.language.isoeses
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.subjectMujeres sin Hogares
dc.subjectAsistencialismoes
dc.subjectVulnerabilidades
dc.subjectTeatroes
dc.subjectViolencia de Géneroes
dc.subjectEmpoderamientoes
dc.titleMujeres sin hogar: el teatro como herramienta de empoderamiento e integración social.es
dc.typedoctoralThesises
dc.rights.accessRightsopenAccesses
dc.description.disciplinePsicologíaes


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