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dc.contributor.advisorGarcía Carmona, Juan Antonio
dc.contributor.advisorGalindo Tovar, Alejandro
dc.contributor.authorSimal Aguado, Jorge
dc.date.accessioned2022-10-31T12:56:42Z
dc.date.available2022-10-31T12:56:42Z
dc.date.created2022
dc.date.issued2022
dc.date.submitted2022-09-29
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10952/5506
dc.description.abstractLas enfermedades mentales engloban un gran número de dolencias, desde patologías comunes, como trastornos del ánimo, otras causadas por el abuso de sustancias y enfermedades mentales graves, como esquizofrenia y trastorno bipolar. Dado que los trastornos mentales producen consecuencias importantes a nivel psicosocial, económico y de salud pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuye un carácter prioritario su estudio y tratamiento precoz. Para el tratamiento farmacológico de las enfermedades mentales se utilizan diferentes fármacos, como antipsicóticos, antidepresivos, estabilizadores del ánimo y benzodiazepinas. A pesar de que las benzodiazepinas son un grupo de fármacos muy utilizados, los efectos secundarios que pueden producir sobre el estado de ánimo, a nivel cognitivos y el potencial desarrollo de dependencia, provocan un continuo debate médico sobre su adecuada prescripción, tanto a nivel de atención primaria como en Salud Mental. La introducción en la práctica clínica de los nuevos fármacos antipsicóticos inyectables de larga duración (LAIs) ha supuesto una mejora en el tratamiento de mantenimiento de los pacientes en Salud Mental, sin embargo, se desconoce el impacto sobre el uso de otros psicofármacos en estos pacientes y el coste económico asociado. Entre los LAIs más utilizados en España se encuentran, risperidona, su metabolito activo o palmitato de paliperidona y aripiprazol. Tanto a nivel nacional como en la Región de Murcia, su impacto en los tratamientos de Salud Mental ha sido poco estudiado. Por tanto, nuestro objetivo fue estudiar los patrones de prescripción de benzodiazepinas en pacientes de Salud Mental de la Región de Murcia y analizar las posibles diferencias de uso de estos fármacos así como el impacto de otros psicofármacos, en particular los LAIs. Nuestros resultados mostraron que ser mujer (OR=1.56, 95%CI=1,05–2.29, p=0.024), ser usuario de drogas de abuso (OR=1.67, 95%CI=1.12 -2.47, p=0.011) y sufrir un trastorno mental afectivo (OR=1.54, 95%CI=1.35–1.82, p=0.040) incrementan el riesgo de consumir benzodiazepinas. En cambio, el uso de LAIs reducen significativamente el riesgo de tomar benzodiazepinas en comparación con la toma de antipsicóticos orales (OR=5.226, 95%CI=3.18–8.57, p=0.001). El 14% de los pacientes con alguna enfermedad mental grave, que utilizaban LAIs, eran tratados en monoterapia. El principal tipo de medicación concomitante fueron las benzodiazepinas con una media de 18.22±1.57 mg/día, de equivalentes de diazepam. Entre los LAIs, las formulaciones inyectables de paliperidona mensual y trimestral se asociaron a un menor consumo de benzodiazepinas (12.56±2.16 y 7.87±2.82, p=0.0001, respectivamente), en comparación con antipsicóticos inyectables bisemanales y aripiprazol mensual (37.19±4.65 y 26.05±2.37, respectivamente). Resultados similares se obtuvieron en los grupos de pacientes diagnosticados de esquizofrenia o trastorno de personalidad. Entre los 277 pacientes con esquizofrenia, ser tratado con antipsicóticos orales incrementa el riesgo de tomar benzodiazepinas (p=0.001; RR=3.30; 95%CI=1.7–6.4). Por su parte, entre los LAIs, los bisemanales se asociaron un mayor riesgo de uso concomitante de benzodiazepinas (p=0.036). Entre los 116 pacientes con Trastorno de personalidad, no encontramos diferencias estadísticamente significativas entre pacientes tratados LAIs y con antipsicóticos orales (p=0.096) sobre el riesgo de ser prescrito con benzodiazepinas. Sin embargo, sí demostramos diferencias estadísticamente significativas en cuanto al número de benzodiazepinas utilizadas entre los diferentes LAIs (p=0.001), en concreto con LAIs de paliperidona mensual y trimestral, en comparación aripiprazol (p=0.045, p=0.001, respectivamente) y entre LAIs de paliperidona trimestral y risperidona (p=0.025). En conclusión, el uso de benzodiazepinas en pacientes de Salud Mental es elevado, siendo la mayoría de los pacientes tratados con, al menos, una benzodiazepina, con una dosis diaria de 25 mg equivalentes de diazepam. Además, el uso de LAIs reduce la necesidad de utilización de benzodiazepinas concomitantes, especialmente las formulaciones inyectables de larga duración de paliperidona.es
dc.language.isoeses
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.subjectSalud Públicaes
dc.subjectPsiquiatríaes
dc.subjectFármacos Psicotrópicoses
dc.titlePatrones de prescripción médica relacionados con el uso de benzodiazepinas en Salud Mental en la Región de Murcia (2016-2017).es
dc.typedoctoralThesises
dc.rights.accessRightsopenAccesses
dc.description.disciplineMedicinaes


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