Resumen
La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió el término ictus en 1978 como un síndrome clínico de origen vasculogénico caracterizado por signos de cambios locales o globales en la función cerebral. Esta enfermedad tiene una elevada mortalidad, aunque debido a los avances tecnológicos, ésta se va reduciendo, a la vez que se incrementa la morbilidad, en especial la hemiplejia post-ictus. La parálisis producida por las lesiones neuronales del accidente vascular provoca una limitación para actividades básicas de la vida diaria, y mucho más para la realización de actividades instrumentales como la práctica de ejercicio físico, lo que a su vez repercute en un retraso de la recuperación funcional del paciente. Esta situación es especialmente grave en personas de edad avanzada; sin embargo, las intervenciones terapéuticas en esta población son escasas. Anteriormente, fuimos capaces de desarrollar una terapia de rehabilitación mediante una técnica de biofeedback, pero siguen siendo necesar...